martes , 24 octubre 2017
Inicio / Actualidad / Otro verano más, el Mar Menor en los periódicos
Atardecer en el Mar Menor

Otro verano más, el Mar Menor en los periódicos

Y no precisamente por la protección de sus características ambientales o por el creciente valor de la albufera como atractivo para el turismo. Un año más, los informes de Sanidad revelan que, aunque el estado del agua es apto para el baño, su calidad ha descendido en comparación con el año anterior. ¿La causa? La contaminación por nitratos derivada de la actividad agrícola de la zona y la inacción de la Administración, que ha ido postergando el problema año tras año. Desde grupos ecologistas como ANSE y WWF se anatematiza el pésimo estado de las aguas, que debieran haberse recuperado de la turbidez del verano anterior, y se piden acciones por parte de los políticos. Estos, desde la oposición, intentan llevar el problema a manos quizá más diligentes que las de las autoridades murcianas, como es el caso de IU y su eurodiputada Marina Albiol, que explicó en Bruselas el dilema del litoral murciano y exigió una toma de decisiones inmedita.

Desde la consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Pesca, se ha asegurado la implantación de un sistema de bioelectrogénesis, que filtraría los vertidos a la salida de las desalabradoras, justo antes de su desembocadura. Cada máquina de bioelectrogénesis tiene un coste elevado, y tanto la consejería como los agricultores se harán cargo de costear su instalación, que ha de comenzar en torno a principios de julio. Otra de las medidas que quieren llevar a cabo consiste en la implantación de filtros verdes en la rambla del Albujón, que podrían conseguir una depuración natural del agua gracias a la acción combinada de los microorganismos presentes en la misma, el sol y las transferencias de oxígeno entre la masa de agua y el aire.
Se especula también con enviar los vertidos contaminantes, previo tratamiento, al Mar Mediterráneo, ya sea mediante un emisario submarino que los lleve a la costa de San Pedro, otro emisario con un tramo superficial que los conduzca a Cabo de Palos, o la combinación de ambos. Sin embargo, estas medidas no han sido celebradas por todos, ya que además de llegar tarde, responden a la cercanía de las elecciones en el calendario y no a una verdadera preocupación ambiental por parte de los políticos dirigentes. A esto tenemos que sumarle que algunas de estas propuestas, al requerir de expropiaciones y estudios técnicos de viabilidad, podrían no tener aplicación hasta finales del verano, con lo cual, el problema actual se vería agravado con la contaminación que se deriva del turismo de masas que sufre La Manga y, por ende, el Mar Menor.

Arma electoral y reclamo turístico por excelencia; esas parecen ser las únicas singularidades del Mar Menor para la clase política gobernante, pero lo cierto es que cualquier visitante foráneo que se digne a consultar en internet el estado de la albufera en general o de sus archiconocidas playas en particular, se encontrará con una ristra de noticias diarias de todos los medios de comunicación regionales (e incluso nacionales) hablando de la muerte inmediata de este mar, de las recomendaciones por parte de investigadores de no consumir sus productos pesqueros y de la lenta recuperación que necesitaría aun en caso de que se empiece a gestionar de forma adecuada. Es decir, buena promoción no está teniendo de cara a la temporada estival.

Para finalizar, si tenemos en cuenta el concepto de resiliencia ecológica, que se refiere a la capacidad de un ecosistema de recuperarse por sí mismo ante las perturbaciones que pueda sufrir, el Mar Menor está muy lejos de volver al llamado estado de equilibrio, es decir, de alcanzar el estado ecológico anterior a la aparición de la contaminación antrópica. Sin ayuda externa, y con las perturbaciones continuas a las que está sometida, la albufera va camino de convertirse en un charco grande y ominoso, y a sabiendas de la capacidad resolutiva de los políticos actuales, es posible que lo más memorable que se haga desde esas esferas sea un Rajoy en el Mar Menor imitando a Fraga en Palomares.
Los complicados cruces de intereses en este conflicto hacen que la ciudadanía ruegue, una vez más, la presencia de cabezas inteligentes y sin pretensiones de ningún tipo salvo la preservación ambiental para abordar este problema de forma coherente.
Va a estar complicado.

Te puede Interesar

La moda del mercado gastronómico llega a Cartagena